Cuando dijiste esas palabras y sonreíste con una cara confundida., supe lo que era el calor de la piel humana
Sus manos grandes recorren mi cuerpo, cuando reacciono a su toque siento como si mis nervios estuvieran expuestos y mis labios hinchados están ligeramente rotos. Cada vez que me llama con una voz suave diciendo “Déjamelo a mi”, mi corazón se conmueve.
No puedo evitar entregarme, no había nada que pudiera hacer mas que arrojarme a sus brazos
– Ah!- me abrazó por la espalda y perdí la fuerza, después, de presionar sus labios en mi nuca, Rashid también dijo -- Puse mi nombre en tus labios - y al mismo tiempo el calor se presionó contra mi agujero.
- No te pongas nervioso- Dijo de deliciosa y dulce voz de Rashid. – Ah!-mi cuerpo es empujado hacia abajo y abrumado por Rashid, quien se inserta lentamente, por mas relajado que esté mi cuerpo, sin saberlo, éste intenta escapar pero Rashid no lo permite y cuando se acerca más, a sus oídos – He sido paciente para que no te lastimes, pero ya no puedo esperar tanto tiempo – ah! – no paso mucho tiempo para que parezca que te va a golpear todo a la vez, lo primero que sentí cuando estaba siendo profundamente perforado y en estrecho contacto el uno con el otro, fue la tranquilidad genuina de Rashid, que había estado acariciando mi cabello muchas veces y enterró su nariz en mis hombros, la nuca y las orejas y se echó a reir suavemente - ¿Siempre hueles asi?-
- No lo sé….. pero hoy es alguna fecha especial?- El olor se había vuelto más intenso. A diferencia del aroma que llega en los celos, tiene un olor dulce que se extiende por todo el cuerpo - ¿ Siempre lo haces oler asi? – Quiero contestar correctamente pero siento que no puedo decir nada.
- Ah!.......ah! – tan pronto como encontró mi pequeño lugar en esa parte mas interna, mi cuerpo se arqueo. Me di cuenta que mi pared interior palpitaba y estaba entrelazada con la de Rashid, e incluso se volvía más intenso, ahogándose en la alegría de probarlo por primera vez, aferrándose en un abrazo. –“Voy a anudar!” . No me importa si es solo un capricho. En ese momento, vi una intensa luz de colores brillantes . –“Quiero verte cuando te vengas!”.- Cuando dijo eso, me abrazo con fuerza y buscó el placer con su cuerpo sudoroso todavía unido al mio. Rashid es como una fuente de calor y aroma. Muchas veces Rashid transfirió el calor de su cuerpo.
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